“Para comunicarse de manera efectiva debemos darnos cuenta de que somos diferentes en la forma que percibimos el mundo y usar este conocimiento como guía para nuestra comunicación con los demás”. – Anthony Robbins.
Muchas veces queremos que la otra persona reaccione como nosotros lo haríamos o de cierta manera y cuando no lo hacen nos enojamos y lo resentimos. Muchos problemas pueden ser prevenidos si nos comunicamos siempre pensando que todos percibimos las cosas de forma diferente. Por eso en este artículo voy a mencionar las 5 verdades universales de cómo nos comunicamos con los demás y los problemas que surgen de cada una de estas verdades y para cada problema te voy a dar una solución; una clave para mejorar la comunicación con tu pareja.
La primera verdad es que: Es imposible no comunicar, todo lo que hacemos comunica. Si nos quedamos callados también estamos comunicando algo. El problema es que a veces nos cuesta tanto expresarnos de manera verbal que preferimos no hacerlo y al no hacerlo vamos acumulando rencores y de alguna manera u otra lo sacamos. Para resolver ese problema te propongo la primera clave: Date un tiempo y encuentra el momento adecuado para decirlo. Pregúntate ¿Cómo puedo esperar que sepa lo que estoy pensando si no se lo digo? Si estas muy enojado por alguna situación o tienes miedo a sacar un tema porque sabes que es difícil, primero da un espacio, retírate un tiempo para poder poner en orden tus pensamientos. Busca un momento en que puedan estar tranquilos, para que tu pareja esté más receptiva. Piensa en que dialogarlo te va a ayudar a que los dos estén en el mismo canal. Otra cosa que te recomiendo es no sacar el tema por Whatsapp. Mejor espérate a que puedan verse. Si estando frente al otro se crean los malos entendidos, por Whatsapp muchísimo más.
La segunda verdad es que: Cada mensaje contiene dos aspectos: un qué y un cómo. El qué es el contenido del mensaje y se transmite en forma verbal, el cómo se transmite de manera no verbal, con la entonación, la elección de palabras, los gestos y la mímica.
Los dos son importantes porque las palabras que dices pueden ser interpretadas de muchas maneras, y el cómo lo dices también. Es diferente decir algo con una sonrisa que con el ceño fruncido, con los brazos a un lado o con los brazos cruzados, susurrando o gritando, aun que sea la misma frase. Tomando esto en cuenta, te propongo la clave 2: Cuida la forma de decirlo: en cuanto al lenguaje corporal, la voz y las palabras. Para cuidar el lenguaje corporal después de tranquilizarte y encontrar el momento adecuado, al hablar: Usa posturas que inviten a la conversación (voltea tu cuerpo hacia tu pareja, ve a los ojos, brazos abiertos, inclínate hacia el o ella para demostrar tu interés). Para cuidar la voz utiliza un tono de voz amable. Tomate tu tiempo para hablar despacio y haz pausas para respirar. En cuanto a las palabras utiliza lenguaje en primera persona “yo sentí que…” o “yo me enojé cuando…”. Hablar de conductas (lo que hizo) y no atacar a la persona (lo que es). Es diferente decir, “eres un flojo” a “no levantaste tu ropa del piso”.
El tercer punto es que: Toda comunicación tiene una secuencia de hechos. Siempre hay alguien que empieza y alguien que termina, sin embargo, cada uno puede tener la impresión de que el otro es el que empezó y entonces jugamos a qué fue primero: el huevo o la gallina. Por ejemplo, uno dice: “te regaño porque te enojas” y el otro “me enojo porque me regañas”. Para afrontar este problema te dejo la clave 3: No asumas, pregunta. Cuando empiezas a pensar: “de seguro lo hizo por…” o “lo debió de haber sabido” empiezas a asumir lo que el otro está pensando o debería de estar pensando y esto puede resultar en una bola de nieve que sólo hace que te preocupes por algo que no sabes si es real. Lo mejor es no empezar a hacer historias en nuestra cabeza y mejor preguntarle de manera clara a nuestra pareja si tenemos duda de algo.
La cuarta verdad universal es que: El lenguaje se puede interpretar de muchas maneras.
Ya hablamos de cómo decirlo pero ahora me quiero enfocar en cómo recibirlo. Para evitar interpretar los mensajes de diferente manera, te dejo la clave 4: Asegúrate de haber comprendido, parafrasea. Para cerciorarte de que están en el mismo canal repite lo que entendiste con tus palabras. Puedes empezar con “sí entendí bien, lo que tu dices es que…” No es necesario repetir todo lo que diga, es para rectificar cuando te quedó duda de algo.
La quinta verdad es que: La comunicación puede ser simétrica o complementaria. Las parejas simétricas son iguales, por ejemplo uno grita y el otro también grita y en el caso de las complementarias hacen lo contrario. Por ejemplo uno reclama y el otro se defiende. El problema es cuando nos concentramos más en querer ganarle al otro o someterlo que descuidamos la relación. Si crees que esto en algún momento te ha pasado, te propongo la clave 5: Enfócate en lo importante: la relación. Para esto, sé empático con tu pareja, ponte en sus zapatos y valida sus sentimientos y opiniones. A veces cuando alguien se queja de algo nosotros nos molestamos o queremos dar una solución cuando no nos han pedido un consejo. La mayoría de las veces cuando hablamos con nuestras parejas solo buscamos una escucha y un apoyo incondicional.
Para cerrar les dejo esta frase de August Graft “Observa, calla, escucha, juzga poco y pregunta mucho” que resume los 5 puntos antes mencionados:
1. Es muy importante decir lo que queremos, de forma clara y directa. Si tratamos de evitar un conflicto va a salir por algún lado.
2. Para poder expresar lo que queremos necesitamos cuidar la forma de decirlo (también el lenguaje no verbal).
3. No queramos leer la mente del otro. Siempre es mejor preguntar para evitar malos entendidos.
4. Asegúrate de haber entendido el mensaje parafraseando lo que dijo tu pareja.
5. A veces es mejor perder la batalla a perder la relación. Sé empático con tu pareja, escúchalo y valida su punto de vista.
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